Hernán Montes de Oca, es un gran referente cuando se habla del mundo alfajorero. Nacido en Villa Lugano, Comuna 8, redacta varias reseñas de esta popular golosina y fue jurado de concursos. Evalúa y comprueba la calidad y la cantidad de las materias primas usadas en este tipo de golosina nacional.
Superando los 2500 alfajores probados y desgustados, asegura que ninguna variedad, cobertura o relleno le resulta desconocida. Ahora, Hernán da un paso más en su entrevista con el diario Clarín y comparte su veredicto definitivo: los cinco mejores alfajores del kiosco que, según su experiencia, q realmente merecen ocupar un lugar especial en la vitrina del sabor.
1. Cachafaz
Para él este alfajor se destaca por su calidad. Si bien hoy se fabrica de manera industrial, este alfajor nació en un garaje. Para Hernán es uno de los pocos alfajores de una calidad superior que se consigue en cualquier kiosco porque utiliza una cobertura de chocolate, y es de estilo marplatense. “Cuando uno prueba los alfajores de la marca realmente todos son buenos, buen dulce de leche, buena galleta, buena cobertura. Son alfajores al estilo marplatense que cuando comes uno, la vorágine del paladar te pide otro”, afirma.
Lo describe de masa es “terriblemente suave”, y con relleno estupendo con mucho dulce de leche y el baño de chocolate muy sabroso”. Se consigue por entre $1.800 a $2.200.
2. Rasta
“Si bien tienen la forma de un alfajor marplatense estos alfajores se distinguen porque sus galletas se bañan en su totalidad, por lo que el dulce de leche queda atrapado entre capas sin transmitir humedad a la masa”, así describe esta golosina.
Esto sirve para que al alfajor no se le desvanezca su crocancia. “En estas galletas predomina el sabor de cacao bien intenso en su totalidad, de alguna manera el sabor que arroja, particularmente a mí, me hace acordar al gusto de la galletita Tentación”, recuerda comparando con una galleta.
Para Hernan el dulce de leche viene en una cantidad adecuada según el tamaño de la golosina: “Al realizar la mordida se puede apreciar un noble acto, una mini explosión hacia los costados”. No puede decidirse entre que alfajor prefiere, si el blanco o el negro, ambos le exquisitos: “En cuanto al alfajor negro tiene una intensidad de sabor sostenida, por momentos se lo nota contrastando con el dulce de leche de manera cordial. En cambio el alfajor con cobertura blanca permite salir un poquito de esa intensidad, si bien se sigue manifestando chocolatosa, proponiendo un sabor un poco más dulzón”, cierra este podio. Ese alfajor se consigue a partir de los $1400.
3. Jorgito Blanco
Hernán elige al alfajor Jorgito blanco porque mantiene el gusto de los primeros alfajores de kiosco, declara que lo lleva a su infancia y que ese sabor que él recuerda se mantiene siendo el mismo: “Es el de siempre, el que nunca falla”, cuenta.
Se compone de dos tapas de masa de vainilla con un dejo cítrico, una capa delgada de dulce de leche y viene bañado en merengue, lo que le da su cobertura característica de color blanco, que se rompe y genera algunas migajas al morderlo. Se vende en los kioscos a partir de los $900.
4. Guaymallén
“Muchos se quejan pero la relación precio calidad es imbatible. Es un alfajor que nos acompañó a todos en algún momento de la vida”, declara. ¿Quién no ha comido un Guaymallén en otras épocas? Llevarse uno para ir a la escuela y comerlo en el recreo, acompañando una merienda, hasta he visto después de jugar al fútbol comer Guaymallén”.
Para Hernán este producto, que es uno de los más vendidos en los kioscos del país, es un emblema nacional donde el baño de repostería no es abundante, la masa tiene un sabor y aroma a vainilla muy bueno. “Es muy rico, sin mucho relleno aunque es el mismo que usa Havanna, sin mucho glamour, sin mucho alarde, pero sigue siendo rico”, afirma.
“Siempre hay alguien que estira la mano y se lleva un Guaymallén, por su módico precio. En una encuesta que realicé fue elegido el alfajor del pueblo, y a mi consideración comparto con los que votaron por Guaymallén”, añade. Las versiones clásicas de dulce de leche o chocolate se venden por $500 aproximadamente.
5. Triple Fantoche y Capitán del Espacio
Fantoche fue el pionero de los alfajores triples dentro del país, de hecho patentó la palabra “triple” para que solo la pudiera utilizar su marca. “Este alfajor que fue partícipe de nuestra infancia sigue siéndolo de la de los niños de hoy”.
“Su masa es bien chocolatosa, se corta de buena manera con la cobertura de baño de repostería semiamargo. En el caso del negro logra una sensación de intensidad en el paladar”. Para Hernán la cantidad de dulce de leche escolta de manera fiable al comer el alfajor, aunque aclara que quizás la masa invada un poco en la degustación general, “pero lo cierto es que ya es un alfajor emblemático y fácil de encontrar en el mercado alfajorero”.
Para Hernán, el alfajor Capitán del espacio puede llegar a ser polemico por los comentarios y opiniones que genera. Es que es un alfajor que en su momento solo se conseguía en la localidad de Quilmes, lo que generaba un sentido de pertenencia de los quilmeños que lo defendían a muerte.
Hoy en día debido a su demanda este alfajor es más accesible a otras zonas de la provincia y a la Ciudad de Buenos Aires. “Es un producto que, a pesar de su trayectoria, se hizo popular en los últimos años. Este alfajor tiene ésto, genera sensaciones encontradas y opiniones diversas a favor y en contra”.
Se anima a clasificarlo como uno de los mejores alfajores dentro de la clasificación de “triples”. “Su sabor es muy dulce, su cobertura es una delgada capa. La masa tiene gusto achocolatado con una textura que al morderlo parece compactarse de inmediato. El relleno es un rico dulce de leche aunque su cantidad no es abundante, por lo menos en este ejemplar de tres tapas”, cierra. Se vende a partir de los $1200.
Fte: diariopanorama.com
Redacción / Edición: Libralato Romina
publicación: 11 de diciembre de 2024- caracteres 5859 |